El continuador



Durante milenios, un viajero que caminó rio arriba junto a un cúmulo de personas o mil doscientas ánimas, se había mantenido, en las sendas, intrigado por aquellas huellas que se atiborraban mutuamente unas a otras. La suya propia nunca lograba verla nacer, antes la veía morir. Luego cavilaba sobre el número de pisadas en un total de lapsos equivalentes al número de vidas y especies que sucedían hasta la cúspide, pero no pudo terminar el cálculo ante la tristeza que lo invadió hasta hacerle vomitar el llanto de la desesperanza y el miedo.
Seguían todos caminando, pudo ver por encima de los hombros ajenos, tras levantar el hocico, mientras se adentraban en la boca de la cascada. Y ante la succión y las primeras gotas, un aire fresco cruzó las filas y el joven continuador sintió entonces la necesidad de pervivir. De pronto, se salió de la hilera y caminó al revés, mientras nadie notaba su emancipación. Súbitamente al millar o centena de especímenes se los había tragado el agua.
Tras este relato, apenas un par de miríadas más, comenzó avisada por un rezagado, hasta llegar a mí, la noticia de que se había visto a un hombre caminando rio arriba en la misma dirección, sobre el mismo rastro. Y que, a pesar de ser ignorante de su propio andar y de la sombra y la proyección de la luz sobre el polvo de las demás pisadas, vio una huella distinta y pulcra, paralela en otra dirección, sobre otro rumbo.
Así se mantuvo, suspirando hondamente durante un par de millas en igualación a cantidad de pasos borrados: los pasos que se iban antes de venir. De repente, devastado hasta en sus más arcaicas reflexiones, se comenzó a sentir como la briza, capaz de prevalecer la carne viva, convencido de ser el dueño de aquella lejana figura en la arena. Se miró el pecho, se arrimó sin darse cuenta y…ya estaba fuera de su experiencia, de su rutina, de su vestidura. Y mientras los demás aturullados corrían hacia la boca de la cascada, él prefirió caminar rio abajo sin mirar atrás, sobre una huella que ahora mismo se precipita a mi lado y que me está quitando la respiración.

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